La comunicación intrauterina y la relación maternofilial

Os voy a ser sincera: el tema de la comunicación intrauterina con el bebé se convirtió en una obsesión durante mi primer embarazo. Aún recuerdo que antes de realizarme el predictor sentía que una personita ya estaba en formación dentro de mí y a estas alturas, como mamá y como ginecóloga estoy totalmente convencida que fue ese baile hormonal, esa neurotransmisión hormonal mágica, la que me dio la noticia en forma de “intuición”. Creo que fue en ese momento donde entendí que, a pesar de que sonase raro para mucha gente, debía mantener una conexión mucho más que meramente física -o de gestación- con mi bebé y, así, es como empecé a informarme y a poner en práctica todo lo aprendido.

Me apetecía mucho escribir sobre este tema, así que para abrir boca os dejo este post. Más adelante os hablaré de algunas lecturas y sobre el programa de estimulación prenatal que hice durante el embarazo de Nicolás.

No ha sido hasta hace al menos 10 años, que se ha tenido en cuenta la capacidad sensorial de los bebés durante su desarrollo intrauterino. Ahora que el tema de la estimulación precoz ha cobrado la importancia que se merece en las escuelas infantiles y en las consultas de pediatría dónde cada vez se siguen más niños prematuros, es cuando sabemos lo esencial que es el periodo de gestación, el nacimiento y la primera infancia en el desarrollo psicológico de las personas.

Imagino que muchas de las que estáis leyendo este post os encontraréis en la dulce espera, por eso quiero deciros que el simple hecho de saber y de sentir el embarazo, ¡es la más potente forma de comunicación consciente con el bebé! Cada pensamiento sobre cómo está, cada emoción que la madre siente, es una señal que le está llegando a tu bebé de manera inmediata.

comunicación intrauterina

¿De qué manera se produce esta comunicación intrauterina?

Los canales de recepción de señales son los órganos de los sentidos que poco a poco van desarrollándose y captan, procesan y almacenan todos los estímulos que le llegan al bebé. Oído en semana 19, posteriormente tacto, vista en torno a la semana 24…gusto, olfato etc. Este sistema está tan exquisitamente bien programado que no sólo es un sistema receptor de información, sino que es capaz de hacer que el bebé procese lo que siente y emita una respuesta, en forma de patadas, abriendo los ojos, cambiando su posición en el útero o incluso con una sonrisa aunque la mamá no sea capaz de verlo.

A través del cordón umbilical, el bebé capta los nutrientes que le permiten su crecimiento, pero atención, que esa sangre es otro canal de percepción emocional. La razón es que las hormonas  que transporta la sangre materna producen en el bebé similares reacciones que en la madre. Algunas hormonas como las catecolaminas (adrenalina), que la madre liberaría en situaciones de tristeza, nerviosismo, enfado, etc.  le llegarían al bebé; cortisol elevado en periodos de estrés intenso también afectan al bebé, por ejemplo. Del mismo modo, las hormonas positivas como las endorfinas (la de la felicidad), inducirían estados de serenidad, calma y bienestar en  el bebé. Podemos decir que si la mamá se siente feliz, el ser que está en formación también lo sentirá de una manera hiperpotente.

La comunicación intrauterina como conexión real con el bebé

Quiero resaltar la importancia del alimento afectivo durante el desarrollo intrauterino. Ese alimento que cubre la necesidad del bebé de sentirse deseado, querido, seguro y protegido desde su primer hogar en el mundo que es el vientre materno.  Los bebés a pesar de estar en el interior de una “cunita” que los guarece durante al menos 40 semanas y los aísla de daños exteriores, están totalmente expuestos a impactos emocionales.

Un ejercicio que podéis hacer son los ejercicios de relajación con visualizaciones del bebé con las manos sobre el vientre. Es una manera de conectar con él permitiendo la apertura de un canal de comunicación a través del tacto, pues el sentido de la propiocepción lo desarrolla el bebé ya en el segundo trimestre.

El padre también juega un papel fundamental pues puede, además de fomentar estados de calma y cuidado hacia su pareja, comunicarse con el bebé hablándole, presionando sobre las partes fetales que puede reconocer sobre el abdomen de la mamá y acariciándolas (dorso, pies…). De esta manera al nacimiento reconocerá el tono de su voz y hallará calma en su regazo cuando le hable, algo muy importante no solo para el bebé, sino también para la mamá que, tras el parto está agotada y necesita la seguridad de que su pareja puede hacerse cargo del bebé y de sus emociones.

Estableced desde el momento de la concepción canales de comunicación emocional con vuestros bebés. Priorizad la serenidad durante el embarazo, perseguid si es posible a diario, momentos relajados y felices para hablarles a solas. Está comprobado científicamente que esos recuerdos de amor que siente el bebé en el vientre materno perduran en la vida adulta y ayudan a desarrollar un ser humano que crecerá en armonía. ¿No os parece súper bonito que los primeros recuerdos de un hogar sean los de un lugar cálido dónde sólo se siente amor? Quizás esta sea la base de la creación de un mundo menos imperfecto, es para pensarlo.

La comunicación intrauterina con el bebé
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