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Entrega de notas, ¿premio o castigo?

En estas épocas de entrega de notas de nuestros hijos, como padres nos veremos en esta disyuntiva seguramente, si no nos hemos visto ya. Nuestro hijo ha traído unas notas estupendas o puede que nuestro hijo haya traído unas notas desastrosas, pero ¿qué hacemos en ese caso? ¿Al primero lo llenamos de regalos y al otro lo condenamos? En este artículo veremos cuando es adecuado premiar y cómo de la misma manera, sí nuestro hijo ha traído malas notas, qué hacer al respecto.

notas de niños

¡Todo y con buenas notas! 

Aunque muchos de vosotros os habéis visto en esta situación, pongamos un ejemplo: Manuel es un niño al que le gusta mucho estudiar, pero las Matemáticas se le resisten. Su madre está desesperada y le promete que si aprueba Matemáticas este trimestre le regalará una bicicleta. ¿Qué hará Manuel? Si no presenta ninguna dificultad del aprendizaje, encontrará la motivación que no tenía antes por la bici y pondrá todos sus esfuerzos en aprobar.

Ahora como padres debemos preguntarnos si es lo adecuado, y cómo psicóloga, debo afirmar que no lo es, pues si Manuel aprueba porque le han prometido una bici, después es probable que su nivel de exigencia sea mayor a la hora de elegir el premio y estudiará por el premio nada más, y olvidará lo más importante: que ha tenido un éxito. Es decir la recompensa será algo material y no la mera satisfacción de haber logrado algo.

Por otro lado, el trabajo de los niños es estudiar dándoles premios materiales, estamos en cierta manera “sobornando” a nuestros hijos para que hagan su trabajo.

Así pues, ¿debemos premiar a nuestros hijos? Sí, pero evitando en gran medida las recompensas materiales. Creemos que los niños no lo notan pero ellos no buscan a toda hora regalos materiales, son mucho más felices con un halago, con un cariño o diciéndoles lo felices que nos han hecho por lo mucho que se han esforzado. Pero atención: premiar el esfuerzo no significa premiar un aprobado. Puede que nuestro hijo se haya esforzado mucho por aprobar y no lo haya logrado, aun así sigue siendo recomendable reconocer el esfuerzo.

¿Y si no aprueba?

Por otra parte, muchos os habréis visto en una situación muy diferente a la descrita en el anterior párrafo: vuestro hijo no logra aprobar aunque lo intente. Puede ser que vuestro hijo se distraiga mucho en clase y que el tutor ya os haya dicho algo al respecto, o que vuestro hijo por más que se pase las horas estudiando y vosotros lo veáis no logre sacar los resultados esperados.

Tal y cómo hemos hablado de que los niños son receptivos a nuestros halagos más que a un premio material, también lo son a los reproches, y éstos dejan mucha huella emocional. Evitad condenar los fracasos y catalogar a vuestro hijo como tonto, vago…y muchos menos castigar porque no ha logrado tener buenos resultados.

Cuando el rendimiento académico de nuestro hijo cae en picado y no sabemos por qué, lo más adecuado es que un especialista os diga qué es lo que está pasando porque puede que sea porque un problema emocional o motivacional esté interfiriendo en el rendimiento académico de nuestro hijo o que haya un problema de dificultades del aprendizaje (por ejemplo, una dislexia). En cualquier caso, esto necesita un buena evaluación y diagnóstico al respecto.

En Clínica Parc Central, disponemos de material de evaluación para ayudaros a comprender que le puede estar pasando a vuestros hijos en su rendimiento escolar y una intervención adaptada para ayudar a mejorarlo. Si el tutor de tu hijo te ha hablado que puede que haya un problema o que simplemente vosotros hayáis visto que algo pasa con vuestro hijo, no dudéis en poneros en contacto con nosotros.